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09:44 14/07/2008
PARA TENER EN CUENTA EN LOS TIEMPOS QUE CORREN
(CNA) Clownes gobernaran hasta el basta!!. "El Nostradamus Argentino" Benjamin Solari Parravicini Describió en sus psicografías que la persona que salvaría a la República Argentina sería un "Hombre Gris", y que hasta la llegada de esa persona, en los años previos el país seria gobernado por Clownes, aquí mostramos una psicografía desglosada para su mejor comprensión.
Aquí se muestra la psicografía de B.S. Parravicini, con sus características líneas curvas, se puede observar la figura de un pinguino rodeado por una especie de halo, abajo separado del resto del dibujo.




Descripción de las partes:
1- Pinguina abraza al pinguino.
2- Baston presidencial
3- Cabellos

A fines de los sesentas y durante las dos décadas posteriores, Jacques Lecoq usó el término inglés "clown", que en Europa designaba, en términos generales, al payaso, como se ve en la película de Fellini I clowns y en la bibliografía sobre el tema (ver, por ejemplo, este fragmento), para nombrar el género que enseñaba en sus cursos (ver aquí el programa).

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JUAN23 dijo a las 19:25 del 25/12/2008:
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¡Hola! ¿Qué tal? Soy periodista de una importante agencia de noticias y nos ha llegado una alarmante profecía a nuestra redacción. Por su naturaleza, es obvio que no podemos publicar semejante información, más teniendo en cuenta el contenido de la misma. Aparentemente, es una profecía referida a la Argentina. A su vez, no queda claro de quién es la autoría de la misma. Algunos van desde el Cardenal Bergoglio, pasando por un rapto de misticismo de la política Carrió hasta llegar a decir que corresponde a algo escrito por Solari Parravicini.
La profecía es inquietante. Por favor, no dejes de leerla y pasarla a todos tus contactos por el bien de nuestra Nación. Ha recorrido ya medio país. Ojalá se difunda en todos lados y evitemos lo que se anuncia por el bien de todos. ¡Que Dios te ilumine!
La muerte del dictador: Una profecía inquietante
Escribo esto porque estoy angustiado, mejor dicho, aterrorizado. Simplemente no hay palabras para describir lo que siento. Desde hace varios meses, noche tras noche, tengo lo que yo llamo la misma visión. Si bien no podría explicar la diferencia no es un sueño común, ordinario… Es tan vívido, tan shockeante, que temo despertar con manchas de sangre en mi cuerpo, así de espantoso es. Es por eso que necesito dejarlo asentado, para que no me tomen por loco. Pero, además, para que la culpa no carcoma mi conciencia. De que no digan que no advertí de lo que estaba por suceder en las narices de todos y nadie, sin embargo, quiso ver.
Como cada noche, no bien me duermo, la visión se apodera de mí y me encuentro, de repente, en una gran plaza extrañamente familiar. Cuando de pronto, lo que comienza como un tenue murmullo alrededor mío se transforma en un estruendo infernal de miles que gritan y luchan entre sí. Hasta acá todo es agobiante para mí que no entiendo qué hago ahí. Es entonces, como si no me hubiese percatado antes, cuando oigo nítidos disparos de armas de fuego entre la multitud. Mientras varios caen heridos fatalmente, la multitud se dispersa y alcanzo a ver lo que jamás imaginé. ¡En los postes de alumbrado público veo a personas ajusticiadas colgando de los mismos!
En mi desesperación, necesito hablar con alguien pero es como que nadie nota mi presencia. Es angustiante. Escucho decir que “se hizo justicia por mano propia”. Que los que cuelgan son los más genuflexos del séquito que se olvidaron de la gente. “Por suerte la Reina pudo escapar”, dice alguien por ahí como con tristeza, “le correspondía el mismo lugar que al Dictador” y señala con el dedo. Es entonces cuando advierto la extraña fascinación que ejerce en la masa uno de los colgados. Si bien está irreconocible por la sangre y los magullones, puedo distinguir con dificultad los rasgos del Dictador que gobernaba en las sombras y que sólo recién ahora refleja paz en su rostro inerte.
En ese momento la “película mental” se detiene y una voz sin sonido en mi conciencia me dice que “todo esto es necesario que acontezca para abrir las puertas del Amor y la Paz no sólo a nuestro pueblo sino al mundo. Que cuando se fomenta la división y el odio, se recibe, más temprano que tarde, lo mismo que sembramos. Que las cicatrices que llevamos como nación harán que seamos más humildes y que nos convirtamos en un faro de luz en el mundo ante los hechos que se avecinan”… De ese modo, cada vez que finaliza la visión, me despierto en las mañanas empapado en un sudor frío, temblando. ¡Es como si hubiese estado allí! Trato de convencerme a mí mismo diciendo que es sólo un sueño, nada más; pero cuando prendo el televisor y veo a la Reina y al Dictador hablando y gesticulando ajenos a la realidad que los circunda, la piel se me eriza…
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